El contrato social que nos protege a todos
"Una República fuerte es una República educada"
La Constitución es la ley suprema. Ninguna ley, decreto o acto de autoridad puede contradecirla. Es la regla del juego.
Divide el Estado en poderes (ejecutivo, legislativo, judicial) para que ninguno se haga todopoderoso. Checks and balances.
Establece derechos inalienables que el Estado DEBE proteger, no otorgar. Son anteriores al Estado y superiores a él.
La autoridad emana del pueblo. Los gobernantes son representantes, no dueños. Mandato temporal, revocable, con rendición de cuentas.
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Nadie es superior por nacimiento, raza, género o condición.
Derecho a la vida. Nadie será sometido a esclavitud, tortura ni trato degradante. Protege el cuerpo y la autonomía.
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión, incluyendo buscar, recibir y difundir información por cualquier medio.
La educación será gratuita en enseñanza elemental. Se orientará al fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a la preparación para una vida responsable.
Derecho al trabajo, libre elección de empleo, protección contra el desempleo y a condiciones equitativas. Derecho a formar sindicatos.
Toda persona tiene derecho a un orden social e internacional en que los derechos y libertades puedan tener pleno efecto.
Una constitución no es un documento muerto en un archivo. Es un contrato vivo entre el pueblo y su gobierno. Establece quién puede hacer qué, con qué límites, y qué derechos son innegociables. Cuando funciona, el más débil puede exigir al más fuerte. Cuando se rompe, la fuerza sustituye al derecho. Conocer tu Constitución es el primer acto de ciudadanía.